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  • Una investigación de la Universidad de Oviedo permite predecir los ingresos hospitalarios por COVID-19

    30 de Septiembre 2021

    Los autores del estudio encuentran que las llamadas de emergencia predicen con dos semanas de antelación los ingresos hospitalarios por COVID en planta y en UCI | Los investigadores proponen incorporar la inteligencia artificial en el análisis de las llamadas a los Sistemas de Emergencias para mejorar la planificación y respuesta de los sistemas de salud ante futuras epidemias y pandemias

    De izquierda a derecha, Rafael Castro y Pedro Arcos.
    Predecir los pacientes que acabarán ingresando en los hospitales por COVID-19, tanto en planta como en UCI, es posible. Así lo revela un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Oviedo, junto con el SESCAM, que ha analizado la capacidad potencial de los centros coordinadores de los centros de urgencias y emergencias para anticipar los ingresos.
     
    El trabajo, en el que han participado los doctores Rafael Castro y Pedro Arcos, de la Unidad de Investigación de Emergencias y Desastres de la Universidad de Oviedo, junto con Ricardo Delgado y María del Carmen Duque, de la Gerencia de Urgencias, Emergencias y Transporte Sanitario del SESCAM, llegó a esta conclusión tras investigar la asociación entre la demanda asistencial percibida en el Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias (CCUE) de Castilla La Mancha (CLM) y los ingresos hospitalarios y en unidades de cuidados intensivos (UCI) por COVID-19.
     
    Los autores del estudio, que ha sido publicado en la revista Emergencias, una de las cinco mejores revistas internacionales en medicina de urgencias y emergencias, encontraron una asociación entre el número de llamadas al centro coordinador por disnea, fiebre, malestar general y diarrea y los ingresos hospitalarios y en UCI por COVID-19 con una antelación de dos semanas. Los síntomas con mayor relación fueron malestar general y diarrea. Los investigadores proponen ahora incorporar sistemas predictivos y automatizados mediante inteligencia artificial e incorporarlos a los programas de preparación, planificación y anticipación de los sistemas de salud para actuar frente a futuras epidemias y pandemias.
     
    Para llegar a estos resultados, los doctores Castro y Arcos realizaron, en colaboración con el servicio de salud de Castilla-La Mancha, un estudio observacional retrospectivo de las llamadas recibidas en el Centro Coordinador de Urgencias y Emergencias de Castilla-La Mancha entre el 1 de marzo y el 14 de octubre de 2020. Analizaron los códigos diarrea, disnea, fiebre, malestar general, que fueron empleados como variables predictoras.
     
    Más en concreto, a través del número de emergencias 112, se recibieron 831.943 llamadas, con un pico máximo el 13 de marzo, cuando se registraron más de 10.000 llamadas. En la línea 900, se gestionaron también 208.803 llamadas, con un máximo de 23.744 que tuvieron lugar el 15 de marzo. 
     
    Todas las variables predictoras estudiadas, según los investigadores, mostraron correlaciones significativas a dos semanas vista con los ingresos hospitalarios y en UCI, con más influencia sobre los ingresos totales. Las tres variables con mayor correlación directa fueron el malestar general, la diarrea y la disnea. Las correlaciones más débiles se encontraron con la fiebre y con el número total de llamadas tanto en su conjunto como en cada una de las líneas telefónicas.
     
    Los doctores Castro y Arcos apuntan además una peculiaridad. En el estudio, las llamadas al 112 y al 900 mostraron correlación baja, aunque significativa, con los ingresos hospitalarios y en UCI durante las dos semanas siguientes al registro de llamadas. Este hecho refuerza la idea de que es la codificación de los síntomas y no el número de llamadas el principal factor que podría ser utilizado potencialmente como herramienta predictiva de ingresos por COVID-19. 
     
    En el caso de los códigos de regulación, el panorama es muy diferente. "Hemos encontrado una asociación mucho más fuerte con los ingresos hospitalarios y en UCI", afirma el Dr. Rafael Castro. "Esta correlación ha sido más acentuada entre aquellos pacientes que referían síntomas de diarrea y malestar general que entre quienes señalaban tener fiebre" añade. "El hecho de que los centros de coordinación sean estructuras del sistema sanitario presentes en muchos países invita a pensar que pueden desempeñar un papel importante de vigilancia epidemiológica en tiempo real en la pandemia por COVID-19, así como de otras situaciones epidémicas, para predecir la ocupación hospitalaria y poner en marcha las medidas oportunas de planificación y respuesta", concluye el Dr. Pedro Arcos. 
     
    Asesores de la Organización Mundial de la Salud
    Los doctores Pedro Arcos y Rafael Castro acaban además de ser nombrados asesores técnicos de la Organización Mundial de la Salud para emergencias sanitarias.
     
    Referencia:
    Rafael Castro Delgado, Ricardo Delgado Sánchez, María del Carmen Duque del Río,
    Pedro Arcos González. Capacidad potencial de un centro coordinador de urgencias y emergencias para predecir ingresos hospitalarios y en unidades de cuidados intensivos por COVID-19. Emergencias 2021; 33:368-373.
     

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