Historia y patrimonio

La Universidad de Oviedo en el siglo XVIII

Durante el siglo XVIII, la institución académica va a vivir, por primera vez en su historia, momentos de gran esplendor. El siglo se inaugura con un nuevo instrumento legal, promulgado en 1707, destinado a regir la vida académica, los llamados Estatutos Nuevos, que son, en realidad, un traslado de los citados Estatutos de 1618. Estos modificaban los primeros que había tenido la Universidad ovetense. Durante esta centuria, las ideas de la Ilustración tendrán un peso notable en la actividad académica y se traducirán en iniciativas del mayor interés.

El Padre Feijoo

En 1709, llega a Oviedo como lector del monasterio benedictino de San Vicente fray Benito Jerónimo Feijoo. Su presencia en el monasterio y en la cátedra universitaria y sus contactos con gentes ilustradas de la ciudad constituyen un verdadero estímulo para la sociedad que lo rodeaba. Aquí redacta dos de las obras más influyentes del siglo XVIII español, el Teatro crítico universal y las Cartas eruditas y curiosas, que dan gran renombre a Oviedo y a su Universidad. Acompañado de otros monjes de San Vicente y de algunos más de otras órdenes religiosas introduce en la Universidad y en la sociedad asturiana las ideas ilustradas que años más tarde van a fructificar en realizaciones espléndidas, alguna de las cuales, como la nueva Biblioteca de la Universidad y el Plan de Estudios de 1774, se vieron hechas realidad de la mano de otro asturiano ilustre, Pedro Rodríguez de Campomanes.

Una nueva Biblioteca para la Universidad de Oviedo

Sobre la vieja Librería universitaria, pobre de fondos y menguada de espacio, se va a levantar un nuevo establecimiento bibliográfico, plasmación de las más genuinas ideas ilustradas. Con el dinero destinado a la erección de una biblioteca en el Colegio de San Matías, de la Compañía de Jesús, que los jesuitas rechazaron, Campomanes ordena emplear ese dinero en el establecimiento de una nueva biblioteca en la Universidad. Las obras, llevadas a cabo con la aportación de la Junta General del Principado, comenzaron en 1765 y la biblioteca se abrió al público en 1770 con unos fondos selectos que se incrementaron considerablemente hasta finales del siglo. La recién creada biblioteca quedó instalada en los nuevos pisos levantados en los lados de mediodía y poniente, según proyecto y planos del gran arquitecto de la Ilustración asturiana, Manuel Reguera y constituye la primera gran modificación del edificio universitario desde su fundación.

El Plan de Estudios de 1774

La educación fue una de las grandes preocupaciones de los hombres ilustrados y a la reforma de la misma entregaron sus esfuerzos aquellos próceres, a la cabeza de los cuales debemos poner a Campomanes. Las reformas emprendidas por Felipe V y Fernando VI preparan el camino para las grandes transformaciones que iban a producirse bajo el reinado de Carlos III, la más importante de las cuales fue la entrada en vigor en 1774 de un nuevo Plan de Estudios, muy innovador en muchos aspectos, particularmente en lo que se refiere a nuevos métodos de estudios y al cambio radical de los libros de texto hasta entonces utilizados en las cuatro facultades existentes. En 1786 se implantaron estudios de medicina, con la dotación de dos cátedras por impulso del obispo Agustín González Pisador, que tuvieron una vida efímera ya que desaparecieron en 1806.