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  • La Muestra de Teatro Universitario programa obras de Osvaldo Dragún, Laila Ripoll y Arnold Wesker

    April 04, 2016

    Los grupos de Oviedo, León y Cantabria pondrán en escena los títulos ‘Historias para ser contadas', ‘La ciudad sitiada' y ‘La cocina'. El certamen se desarrollará en el Filarmónica, entre el miércoles y el viernes, a las 20:00 horas, con entrada libre hasta completar aforo

    Representación de 'Historias para ser contadas'.

    Tres compañías participarán este año en la Muestra de Teatro Universitario que se desarrollará desde el 6 hasta el 8 de abril en Oviedo. Todas las representaciones tendrán lugar en el Teatro Filarmónica, a las 20:00 horas, y la entrada es libre hasta completar aforo. Esta muestra, organizada por la Universidad de Oviedo en colaboración con el Ayuntamiento de Oviedo, incluye tres funciones que pondrán en escena los grupos de teatro de las instituciones académicas de enseñanza superior de Asturias, León y Cantabria, que representarán obras de Osvaldo Dragún, Laila Ripoll y Arnold Wesker.

    Miércoles, 6 de abril. Aula de Teatro de la Universidad de OviedoHistorias para ser contadas, de Osvaldo Dragún

    La apertura del certamen correrá a cargo del Aula de Teatro Universitario de la Universidad de Oviedo que representará la obra Historias para ser contadas, del dramaturgo Osvaldo Dragún. Este título se estrenó en Buenos Aires en 1956 y fusiona con originalidad y progresismo social y artístico la influencia de Brecht y el melodrama social típicamente argentino, tendencias centrales del teatro de ese país en los años 50.

    La obra está estructurada en cuadros, mediante una causalidad indirecta que pretende poner de manifiesto, siguiendo el modelo de Brecht, el contraste entre los "valores pequeñoburgueses y los nuevos valores". La intención parece ser la de exponer la alienación producida por una "sociedad enferma". Historias para ser contadas, sintetizando las distintas corrientes y tradiciones teatrales argentinas de los años 50 –el sainete, Brecht, la comedia blanca, los juegos o coros dramáticos, la rítmica–, marca una verdadera transición hacia la modernización de los años 60, cuando la mirada de los creadores se vuelve hacia los problemas y los personajes argentinos por primera vez.

    Esta pieza se ha convertido en un texto fundacional del teatro argentino contemporáneo y por extensión, del teatro en castellano. Y aunque han pasado 60 años desde su estreno, sigue plenamente vigente tanto teatral como críticamente.

    Jueves, 7 de abril Teatro El Mayal – Universidad de León La ciudad sitiada, de Laila Ripoll

    El grupo de teatro El Mayal de la Universidad de León pondrá en escena la obra La ciudad sitiada de la dramaturga Laila Ripoll, Premio Nacional de Literatura Dramática 2015. La ciudad sitiada muestra sin edulcorantes la muerte, la vida y la muerte en vida de los seres humanos en tiempos de guerra. Como en un macabro álbum de heridas, los personajes deambulan por el escenario invitando a la reflexión del público. Ante el espectador sucede un "desfile" tan duro, como hermoso. La belleza de las palabras y la fuerza de las imágenes son tan necesarias para la tragedia, como las trágicas vidas que se exponen o, como el humor negro, que salpica la obra en algún instante.

    Viernes, 8 de abril Grupo de Teatro Universidad de Cantabria La cocina, de Arnold Wesker

    El Aula de Teatro de la Universidad de Cantabria representa un texto emblemático de Arnold Wesker, otro singular dramaturgo de las últimas décadas, perteneciente esta vez a la tradición escénica británica. La cocina significó en la fecha de su estreno (1959) la consagración de su autor y puso de manifiesto cómo una limitada área de trabajo, transformada en espacio escénico, se alza como metáfora del universo al presentar un retrato de la sociedad y reflejar simbólicamente la lucha de clases. Más de medio siglo después, la obra sigue teniendo plena vigencia y todo su amplio catálogo de personajes (cocineros, pasteleros, camareros) continúa mostrando la diversidad de deseos, odios, amores y frustraciones que caracterizan al ser humano.

    La pieza de Wesker no deja de ser una alegoría sobre las relaciones de dependencia y de poder que establece el mundo actual, algo sugerido a través del infernal ritmo de una jornada laboral en la cocina de un restaurante, donde se muestra la miseria de ciertas condiciones de trabajo, los sueños y anhelos de los personajes y los conflictos con el propietario. 


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