El Soft Computing (SC) está integrado por un conjunto de técnicas de Inteligencia Artificial, entre las que se encuentran la lógica difusa, las redes neuronales, los algoritmos evolutivos o la computación probabilística. Con ellas afronta la resolución de problemas típicos del ámbito empresarial, como la optimización, la planificación o la predicción. La ventaja de las técnicas de SC es que se adaptan mejor que otros métodos matemáticos clásicos a situaciones en las que la información de la que se dispone es imprecisa, incierta o incompleta.
Uno de los campos de aplicación más prolíficos del SC es el Análisis Inteligente de Datos (AID). El AID tiene como objetivo explotar la información existente en conjuntos de datos (numéricos o de otra índole) con el fin de descubrir de forma automática patrones, estructuras y regularidades que no son fáciles de observar o detectar con técnicas convencionales de análisis. Empleando técnicas de AID, los datos son susceptibles de ser analizados, procesados y transformados en conocimiento, respuestas, enseñanzas y, en general, en ayudas para la interpretación y la toma de decisiones.
Es generalizada la asunción de que el SC existe, sobre todo, por y para el control de sistemas, y que su objetivo principal radica en el modelado de la incertidumbre. Sin embargo, ésta es sólo una parte de su potencial, puesto que la flexibilidad inherente a los fundamentos de SC es también extremadamente útil para reducir la complejidad de los problemas a resolver; para efectuar la transición entre el procesamiento simbólico de los sistemas expertos y los modernos sistemas inteligentes basados en el mantenimiento de la verdad; para mejorar las técnicas clásicas de búsqueda y optimización; y especialmente para aumentar las capacidades de las tecnologías existentes (de la información y las comunicaciones, de la producción, etc.). Por estas razones, además de establecer las bases para el desarrollo de sistemas inteligentes, el SC constituye una tecnología transversal que puede ser fácilmente combinada con (o inmersa en) desarrollos de campos asociados a otras tecnologías tradicionales con objeto de complementarlos para mejorar su rendimiento. Este último aspecto justifica el gran desarrollo y el éxito destacable de las técnicas de SC, en general, y del AID, en particular.
Aunque son tecnologías relativamente recientes, ya han demostrado su enorme potencial innovador. En este sentido, hemos sido testigos del vertiginoso incremento de la utilización de estas técnicas en distintos ámbitos científicos, así como de la vida cotidiana. Desde el principio de la década de los 90, los investigadores europeos se han convencido progresivamente del gran potencial práctico de estas nuevas tecnologías, que difieren substancialmente de otras metodologías convencionales empleadas en el campo de los sistemas inteligentes. Hoy en día, el SC y el AID ejercen una influencia significativa tanto en la I+D+i llevada a cabo en la industria como en los programas de investigación europeos. Gracias a este desarrollo tan productivo se están generando numerosos puestos de trabajo en áreas relacionadas e importantes proyectos a nivel nacional e internacional.
En lo referente al interés científico, debemos destacar la altísima producción científica española en SC a nivel mundial. Mientras que nuestro país se sitúa en el puesto decimotercero en producción científica en el área de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), en el área específica del SC nos encontramos en la cuarta posición mundial, solo por detrás de EE.UU., China y Reino Unido. Y no sólo hablamos de buenos datos en la cantidad de publicaciones, sino también en el impacto de las mismas, ya que en la actualidad encontramos a 30 españoles entre los 10.000 autores más citados en el mundo en el área de TIC, varios de los cuales son profesores de este Máster.
Por tanto, la base científico-técnica de esta área está bien consolidada en nuestro país, existiendo un buen número de grupos dedicados a la investigación en SC. Entre otras muchas instituciones, podemos nombrar a los diferentes grupos vinculados a la Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Carlos III de Madrid, Universidad de Almería, Universidad de Burgos, Universidad de Castilla La Mancha, Universidad de Córdoba, Universidad de Granada, Universidad de La Laguna, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Universidad de Málaga, Universidad de Oviedo, Universidad de Sevilla, Universidad del País Vasco, Universidad de Valencia, Universidad de Valladolid, Universidad de Salamanca, Universidad de Santiago de Compostela, Universidad Jaume I de Castellón, Universidad Politécnica de Cataluña, Universidad Politécnica de Madrid, Universidad Pública de Navarra o Universidad Rey Juan Carlos.
Igualmente, existen un gran número de empresas españolas interesadas en la I+D+i basada en SC y AID, e implicadas en desarrollos a través de varios tipos de proyectos de investigación con financiación tanto pública (programas PROFIT y CENIT) como privada. Podemos citar entre otras a empresas importantes como Telefónica I+D, Nissan, Arcelor, Indra, DuPont, Ikerlan, etc.
En nuestra opinión, los aspectos científicos y profesionales comentados justifican el interés académico para la creación de un Máster universitario en las áreas de SC y AID.