El turismo tiene una gran importancia para la economía española. Así, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Cuenta Satélite del Turismo de España: Serie contable 2000-2009, el turismo supuso el 10 % del PIB en el año 2009 —porcentaje que en algunos años previos, caracterizados por una mejor coyuntura económica de nuestro país, llegó a superar el 11%. De hecho, incluso en un año de contracción económica como el 2009, el valor añadido bruto generado por determinadas actividades "características" del turismo, como el transporte aéreo, intermediación, restauración y actividades recreativas, culturales y deportivas experimentaron una evolución positiva.
Los ingresos netos turísticos, medidos a través de la balanza de pagos, alcanzaron los 27.071 millones de euros en 2009 (cifra similar a la del año 2005 y ligeramente inferior a la de 2008). El importante desfase existente entre el turismo receptor y el emisor (a favor del primero), hace del turismo una de las principales actividades económicas en lo que a la cobertura del déficit comercial de nuestro país se refiere.
Adicionalmente, el turismo juega un papel muy importante en la generación de empleo, ya que las actividades turísticas requieren un uso intensivo del factor trabajo. Así, las denominadas industrias "características" del turismo (hoteles y otros alojamientos, restauración, transporte de pasajeros, agencias de viaje, etc.) generan aproximadamente el 10 % del volumen total de empleo en España. Estas cifras sirven para poner de manifiesto que el turismo es una actividad que, no solo tiene una clara repercusión económica, sino también social y ambiental. También indican que el turismo es una rama productiva relevante a la que hay que dedicar una profunda atención desde todas las perspectivas científicas.
El impulso de las administraciones públicas (desde la escala local a la europea) al turismo como estrategia de desarrollo o de reestructuración, la aparición de nuevas demandas de ocio y de variadas ofertas recreativas de carácter mucho más complejo y segmentado que las tradicionales o la influencia de los sistemas de gestión ambiental en las nuevas actividades son, por citar tan sólo tres aspectos, manifestaciones que conducen a plantear la consideración definitiva del turismo como campo disciplinar en la Universidad española en toda su dimensión.
Si, tal como indicaba el informe España: un turismo sostenible (Ministerio de Economía y Hacienda y Ministerio de Medio Ambiente, 1999), "hace treinta años España se colocó en primer lugar en el desarrollo turístico" y actualmente "una sociedad española diferente, busca vías nuevas para convertir su potencial turístico en un nuevo ejemplo, ahora de turismo sostenible" es lógico que, tanto para mantener los niveles de competitividad como para sostener un nuevo modelo, pueda considerarse el turismo como una actividad que, como cualquier otra, necesita de cuadros formados en todo su espectro (desde la formación profesional al grado de doctor) y de la investigación y desarrollo que puede aportar, como en tantos otros sectores, su plena consideración como dominio académico en la Universidad española.
Las necesidades formativas que debe cubrir un Master en Turismo tienen que ver con la demanda de trabajo existente para este nivel de cualificación. Desde este punto de vista, las salidas profesionales que esta Titulación ha de aportar se centran en ocupaciones que en este momento:
Los desajustes que el Master en Dirección y Planificación del Turismo puede subsanar en beneficio de sus alumnos y de las empresas e instituciones, son especialmente notorios en las siguientes ocupaciones:
En base a lo expuesto en los párrafos anteriores, los objetivos que se pretenden conseguir con el presente máster se orientan a la formación de profesionales altamente cualificados capaces de desempeñar los siguientes perfiles profesionales: