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  • Un estudio desarrollado en la Universidad de Oviedo rastrea la huella genética del pueblo asturiano

    11 de Abril 2014

    La secuenciación del ADN ha permitido observar una marcada estructuración genética que coincide con las fronteras entre los asentamientos astures de la época prerromana

    Una romería junto a un molino tradicional en Candás en el año 1917. Licencia Creative Commons

    El ADN de los asturianos conserva aún hoy huellas genéticas de épocas remotas. Una investigación desarrollada en la Universidad de Oviedo acredita que las antiguas fronteras marcadas por los asentamientos astures prerromanos han dejado su rastro de ADN en las poblaciones actuales. Los análisis realizados en 61 concejos asturianos han permitido detectar una marcada estructuración genética en Asturias que se diferencia de la que caracteriza otras zonas de la península. Dentro de la región se aprecia además la presencia de linajes genéticos distintos en los extremos oriental y occidental, cuyas poblaciones muestran indicios de diferenciación genética entre ellas y con respecto a las centrales.

    El porqué de esa diferenciación genética entre poblaciones encuentra una explicación en las barreras de la accidentada orografía asturiana. Los ríos Sella y Navia marcan límites territoriales puramente geográficos, pero que se ven reforzados por una barrera sociopolítica al coincidir ambos caudales con las fronteras existentes entre las antiguas tribus astures que poblaban esas zonas en época prerromana.

    El trabajo recopiló 486 muestras de individuos de 61 concejos asturianos cuyos padres y abuelos habían vivido en la misma zona geográfica

    El estudio desarrollado por el doctor Antonio Fernández Pardiñas se llevó a cabo en el Departamento de Biología de Organismos y Sistemas y estuvo dirigido por Belén López Martínez y Eva García Vázquez. Las conclusiones obtenidas fueron expuestas recientemente en la lectura de la tesis doctoral que recoge toda esta investigación realizada en el área de antropología física.

    El trabajo de campo supuso la recopilación de un total de 486 muestras tomadas en 61 concejos asturianos a individuos cuyos abuelos vivieron en la misma zona geográfica. Las pruebas genéticas realizadas supusieron la secuenciación del ADN mitocondrial (marcador genético transmitido por la madre) de 429 de ellas y 192 análisis genéticos del cromosoma Y (marcador genético transmitido por el padre). La muestra asturiana se integró en una base de datos con más de 9.500 referencias procedentes de otras poblaciones de Europa y África del Norte para encontrar patrones geográficos a escala local, regional y europea. Las tendencias detectadas en esa comparación estadística permiten relacionar a la población antigua de Asturias con la de otras regiones de la llamada zona Franco-Cantábrica.

    Los datos obtenidos al secuenciar el ADN mitocondrial y el cromosoma Y revelan una coincidencia casi total entre ambos marcadores genéticos, lo cual sugiere un origen antiguo de las subpoblaciones asturianas, basado en agrupaciones de tipo familiar relativamente aisladas entre sí y con una movilidad similar para ambos sexos.

    Los hallazgos de esta tesis doctoral sobre la antropología física del pueblo asturiano han sido publicados por prestigiosas revistas científicas como American Journal of Physical Antropology, Journal of Human Genetics o PLoS ONE.

    Imagen de portada

    Imagen de una romería popular celebrada en las cercanías de Oviedo a principios del siglo XX. Foto del archivo personal de Fernando de la Puente.


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