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  • Un equipo investigador de la Universidad de Oviedo reúne por primera vez en un libro los avances arqueológicos logrados en aldeas habitadas de Europa

    18 de Septiembre 2019

    La obra, publicada por Archaeopress Publishing, de Oxford, muestra casos de Asturias, Reino Unido, Francia, Holanda o los países escandinavos

    Excavación de Las Corvas, en Vigaña.

    El grupo de investigación asturiano LLABOR ha editado un libro académico que revisa la arqueología de las aldeas medievales que permanecen habitadas en distintos países europeos. Aunque hasta la fecha se habían publicado artículos de carácter local, esta es la primera vez que se realiza un esfuerzo de compilación a escala europea, con casos de Asturias, Reino Unido, Francia, Holanda o los países escandinavos. En lo que se refiere a nuestra región, en la publicación se presentan los ejemplos de Vigaña Arcéu, en Balmonte, y Villanueva de Santu Adrianu. La obra, "The Archaeology of Medieval Villages Currently Inhabited in Europe", publicada por Archaeopress Publishing, de Oxford, ha tenido como editores a Jesús Fernández Fernández y Margarita Fernández Mier.

    La mayoría de las aldeas de origen medieval han sido ocupadas de forma continua y permanecen habitadas hoy en día, de ahí la importancia de estudiarlas para obtener unas conclusiones rigurosas acerca de las redes de asentamientos medievales en Europa. Hasta ahora, el foco principal de las intervenciones arqueológicas lo han constituido las aldeas abandonadas, debido a las facilidades que ofrecen, al preservarse íntegras y no vivir nadie en ellas actualmente.

    La investigadora Margarita Fernández Mier explica que "si conocemos la red de poblamiento medieval solamente en un porcentaje mínimo (despoblados) es muy difícil que podamos ponderar de forma verosímil cómo era esa red. Por ello, necesitamos esta arqueología de los asentamientos campesinos habitados. En la medida en que exista una investigación sólida sobre los asentamientos que han tenido una continuidad, nuestra síntesis tendrá mayor desarrollo que si solo se basa en ese pequeño porcentaje de despoblados que hemos identificado". Por su parte, el investigador Jesús Fernández señala que "necesitamos saber por qué determinados asentamientos medievales han tenido continuidad, y esto solo es posible saberlo en las aldeas habitadas".

    Excavar en yacimientos que hoy día están ocupados implica un trabajo muy cercano a las comunidades rurales que aún los habitan, y, por ello, Jesús Fernández indica que "puede considerarse un tipo de arqueología pública, por el importante trabajo que hay que hacer desde el punto de vista de la socialización, mediación y divulgación del conocimiento. Sin la complicidad de esa comunidad no se puede excavar, pues los propietarios deben darte permisos, dejarte pasos… y por eso hay que beneficiar a esa comunidad dándole algo a cambio e implicándose con ella". Como ejemplo, el grupo LLABOR desarrolla un proyecto con el colegio público de Balmonte en el que las y los estudiantes son protagonistas de su propia investigación arqueológica.

    Resultados en Asturias

    En lo que se refiere a los resultados obtenidos por el grupo LLABOR, entre ellos destaca, por ejemplo, la gran antigüedad de los asentamientos: en Vigaña se han encontrado varias zonas con ocupaciones del Calcolítico y de la Edad del Bronce. En Villanueva de Santu Adrianu, la ocupación del espacio en que actualmente está ubicada la aldea ya arranca en la Edad del Hierro, un dato que resulta novedoso. "Esto no quiere decir que desde entonces hayan existido aldeas en dicho lugar -afirman el equipo investigador-, sino que la ocupación de los mismos espacios ha sido recurrente". 

    Asimismo, se ha logrado entender los procesos sociales que están detrás de la creación de las aldeas. En el caso de Vigaña, se ve a una comunidad local muy antigua, con sus propias élites sociales, asentada en el siglo VII, mientras que en Villanueva de Santu Adrianu se ha podido señalar la fuerte influencia ejercida por el monasterio de Tuñón, fundando por el rey de Asturias Alfonso III y su esposa Jimena, lo que nos ayuda a entender las dinámicas sociales y del poder en el período de la monarquía asturiana y cómo afectaron al paisaje y a los asentamientos campesinos.

    El personal investigador de LLABOR explica que gracias a la investigación que ha desarrollado "podemos establecer cronologías absolutas de procesos de cambio y transformación de los paisajes y los asentamientos aldeanos medievales. Hasta ahora solo podíamos manejar marcos de cronologías relativas, más imprecisas. Gracias a nuestro trabajo podemos fechar con precisión estos procesos, además de complementarlos con estudios densos de pólenes, fauna, características edafológicas… Todo ello nos ayuda a contextualizar mejor nuestros descubrimientos".

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